Lastimosamente la imagen y la salud de Millonarios están por el piso. Puede ser cierto que la prensa (malintencionada, de eso no queda ninguna duda) magnifique los problemas internos, sea desigual en la forma en que trata a los distintos equipos (Si Millos hace una contratación x es malísima, pero si la hace el equipo y es buena) y sea selectiva en las noticias que publica (un atraso en los salario de Millonarios es noticia, pero de otros equipos no necesariamente). Sin embargo, me parece que, la debilidad institucional, deportiva y administrativa es la que nos hace caer en el juego de la prensa: Históricamente se ha prometido el cielo y la tierra: La contratación que nos dejará boquiabiertos, inversiones en jugadores supremamente altas, etc. Finalmente, las supercontrataciones no llegan y jugadores que no marcan diferencia (no necesariamente malos, pero que no corresponden a las promesas hechas) llegan sobre la hora y no pueden hacer el trabajo de pretemporada, necesario para el buen desempeño del equipo a lo largo del campeonato. La conclusión es que a nivel deportivo no tenemos una de las mejores nóminas de Colombia (no necesariamente la mejor nómina equivale a título, pero ese no es el punto), pero sí una de las más costosas. Una nómina promedio en términos de talento, pero trabajada de manera inteligente, con un cronograma definido tiene buenas probabilidades de éxito (y los triunfos de los equipos chicos son más producto de esto que de arepa). Una nómina con jugadores buenos y malos, en la cual los “refuerzos de categoría” llegan después de la pretemporada y donde cada quien tira por su lado, no muchas.
Nos quejamos permanentemente de los rumores de la prensa en cuanto a las contrataciones del equipo: que es una estrategia para inflar precios de ciertos jugadores, que la idea subyacente es desestabilizar (lo logra, en efecto), etc. Sin embargo, creo que el equipo es parcialmente culpable de esto: Una política seria de contrataciones deja sin argumentos los chismes de la prensa (funcionan en el semestre 1 o 2, pero si los periodistas empiezan a quedar mal sistemáticamente pierden toda credibilidad). El problema es que esto no ha ocurrido y la política de contrataciones de la institución da pie a los rumores, alimenta el insaciable morbo periodístico. En caso de no querer mejorar las contrataciones, existe una formula alternativa que podría disminuir la desestabilización y el drama colectivo de los hinchas: el desarrollo de canales de comunicación eficientes por parte del Club, que transmitan las noticias (deportivas, administrativas) que la gente tanto busca Esto tampoco ocurre. El trabajo (¿?) de la oficina de prensa es bastante malo.
El problema no es estrictamente deportivo: En mi opinión es supremamente triste el incumplimiento de los pagos en Millonarios (independiente del rendimiento de los jugadores, de la posición en la tabla de posiciones, etc.). Aquí se ha planteado que la razón por la cual Millonarios no puede cumplir con sus obligaciones laborales es que no clasificó a los cuadrangulares. Seguramente tienen razón en un sentido (y es que el equipo depende de los ingresos corrientes generados por las taquillas), pero eso es encontrar justificaciones para una planeación deficiente e irresponsable: ¿Cómo es que el equilibrio financiero de Millonarios depende de un evento tan incierto como la entrada a cuadrangulares? ¿Si no podemos clasificar en el siguiente torneo, corremos el riesgo de desaparecer?
Más allá de la falta de liquidez coyuntural, el no pago de las acreencias trae consigo consecuencias negativas sobre la imagen de la institución. A mí me parece grosero que haya equipos que esperan el incumplimiento por parte de las directivas azules (en materia de los refuerzos solicitados por Quintabani, en el no pago de los derechos de Blandón, etc.) para ejecutar sus planes. No es claro si existe un efecto sobre el mercado de jugadores, pero en principio es de esperarse (los jugadores podrían no querer venir a un equipo donde se dice que no pagan o los dueños de los mismos podrían no querer vender jugadores a cuotas, lo que limita la capacidad de maniobra del equipo). Es claro que esto deja la imagen del equipo por el suelo, elemento contraproducente para el equipo para poder negociar y que no puede sino causar ira y dolor a los miles de hinchas que a lo largo de los años depositamos en él nuestro dinero y esperanzas.
La dirección del equipo es un completo desastre. Los directivos se reparten entre los bienintencionados e incapaces, los abiertamente malintencionados (cuya cabeza principal es el Cheque, hincha declarado de un equipete de quinta) y toda una masa cómplice de los malos manejos y que tiene también sus intereses particulares en el equipo. La hinchada se pregunta por qué si el equipo es una entidad sin ánimo de lucro (es decir, no reparte dividendos), hay tanta gente interesada en estar allí. En particular, cómo es que el Cheque hace dinero a costa de Millonarios?
La explicación tradicional tiene que ver con las populares cometas, sumas que se cobran por debajo de cuerda a los jugadores por el hecho de traerlos. Hace un par de años me contaron (y la fuente era confiable) la forma (y la razón por la cual no querría vender) en que el Cheque se enriquecía a costa del club: Ciertos jugadores (lastimosamente no supe quienes, por lo que la historia quedará incompleta) fueron ofrecidos al club. La suma que debía pagar era de $80 millones. Nuestro querido amigo Luis Augusto decidió que eso no podía ser, que el orden de las cosas era que el pagara esos $80 millones y que luego vendiera esos mismos jugadores al club por $800 millones. Cuando haciendo un negocio tan sencillo se puede ganar tanto dinero….
Nuestros problemas no son nuevos y, sin embargo, no todo es tan malo. Me parece que hemos avanzado un resto identificando las causas de nuestros males, que se reducen a los intereses particulares de quienes manejan al club y eso ha generado una ruptura que pareciera ser histórica entre los dirigentes y la hinchada (que ha sido manoseada quien sabe cuántas veces y al fin dice basta) y, al menos, pareciera que todos tenemos un objetivo en común: Reemplazar a los dueños de la institución que tanto queremos .Las alternativas para esto son básicamente 2: democratización o vender al equipo a alguien que esté dispuesto a invertir en él (preferiblemente un grupo empresarial serio).
Para democratizar al club existen 2 mecanismos: Emisión de derechos deportivos o compra de los mismos a los actuales dueños. Hago las siguientes anotaciones: i.) De acuerdo a mi parecer, la razón por la cual los actuales dueños tienen tanto poder se deriva de la no emisión de nuevos derechos deportivos. Si existiera libre emisión de derechos (a mi entender algo supremamente lógico, dado la razón social del Club), la persona o empresa que así lo desease podría adquirir tantos derechos deportivos como quisiera (sin sobrepasar el 20% de la tenencia total, lo que es una restricción legal y no estatutaria, como algunos creen). La emisión de derechos permitiría la entrada de capital al club y cambia su composición “accionaria”. En contraposición, la no emisión permite que los actuales dueños tengan poder permanente en la toma de decisiones y puedan decidir el precio de venta del club (se dijo que el Cheque había pedido lo que cuesta un reconocido equipo español). ii.) La emisión como forma de democratizar no garantiza que las ratas salgan del equipo, pero claramente disminuye enormemente su poder. Quien así lo desee puede tener poder decisorio y, de paso, la plata que invierta es beneficiosa para todos.
Se ha dicho que la condición esencial es tener el músculo financiero para año tras año hacer inversiones en el equipo. En general, yo creo que esto es falso: Una inversión inicial buena permite comprar jugadores de primer nivel. Normalmente esto se traduce en buenos resultados deportivos y en un incremento importante en los ingresos del club (sobretodo a través de las taquillas)-. Desde el punto de vista financiero, la mejor experiencia reciente de Millonarios ocurrió en el 2006 cuando se decidió contratar jugadores “de cartel” y tuvo ingresos históricamente altos (en dinero y en personas). Si esta política (la de contratar jugadores que muevan gente), se une a la de comprar jugadores jóvenes y con proyección (ambas no son mutuamente excluyentes) y al desarrollo de la cantera, se puede llegar (en pocos años) a tener un equipo sumamente competitivo y financieramente sostenible.
Existen una serie de argumentos a favor y en contra de la democratización, que en general dependen del modelo utilizado para hacerla. El mayor beneficio radica en que son los hinchas los responsables de definir el destino del club de sus amores. Considero yo, que ese también es su gran problema, en especial cuando se pone en práctica: la atomización del poder fomenta el desorden interno, cada quien jala para su lado, se dificulta generar consensos para manejar el club, etc. Finalmente, abre la puerta para que los enemigos del micrófono vendan ideas erróneas o utilicen su poder para manipular a quienes los escuchan.

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