Entrevista a Vanemerak
Perfil
Miércoles 19 de marzo
Por: Felipe Miranda.
Redactor Millonarios.com.co
Incansable, aguerrido y valiente. Así es recordado Mario Vanemerak como jugador millonario, donde fue campeón en dos oportunidades. Hoy es el director técnico de los embajadores y transmite a sus jugadores las características que lo inmortalizaron en la historia azul. A continuación, el perfil del estratega argentino:
Millonarios.com.co:¿Dónde comenzó su carrera?
Mario Vanemerak: “Me inicié en Vélez Sársfield. Soy de Firmat (Santa Fe), a 500 kilómetros de Buenos Aires, un pueblo de 50 mil habitantes. Empecé a jugar a los ocho años en el Club Argentinos de Firmat, el club de mi pueblo, que quiero y amo.
Me fui a Vélez Sársfield a los quince años para empezar a jugar en 1980. Ese año jugué en la Sexta División y mis técnicos fueron Alfredo Bermúdez y Juan Carlos Montaño, entre otros. Luego avancé hasta la Cuarta División con algunos partidos en Tercera hasta que ellos, después de que Vélez tenía un gran equipo dirigido por Solari, subieron a estos técnicos de inferiores a Primera y con el tiempo me dijeron que jugaría en la Primera de Vélez, que simplemente me faltaba un poco de fogueo y entrenamiento.
Fue motivador porque a mi lado tuve gente impresionante como Carlos Bianchi, Alonso, Moraleja, Comas, Carlos López, y la verdad es que estaba contento porque era un gran club. Todos eran jugadores de experiencia y yo me sentía a gusto entrenando con ellos. No mucho después, a finales de 1981, ellos bajaron a las inferiores y llegó Juan Carlos Lorenzo y pensé que, como siempre había contado con jugadores de experiencia, me iban a mandar a las inferiores. Sin embargo, Juan Carlos me dejó ahí y me puso a jugar en todas las posiciones menos la que más me gustaba que era volante. Afortunadamente seguí trabajando y en 1982 debuté en Primera División contra Nueva Chicago, ganamos y me eligieron como la figura. El miércoles siguiente fui al banco de nuevo y jugué el segundo tiempo contra Boca Juniors y nuevamente me escogieron como la figura del partido y de ahí en adelante empecé, prácticamente, a ser titular con el ‘Toto’ Lorenzo –donde jugué casi todo 1982-, después se fue él y llegó Roberto Rojel, en 1983, y seguí siendo titular. En seguida, llegó Alfio Basile, con quien viví unos años bárbaros entre 1984 y 1985. Salimos subcampeones; perdimos la final en partido extra contra Argentinos Juniors –equipo que salió campeón de la Copa Libertadores-. Después de Basile tuve dos muy buenos años hasta que, en mediados de 1987, me vendieron a Colombia. Cabe resaltar que tuve un paso fugaz por la Selección Argentina juvenil de 1982 y 1983. Jugué el Mundial de México ’83. En 1984 y 1985 estuve en eliminatorias para el Mundial de México con Maradona, Bilardo, Passaerla, Valdano, Ruggieri, Burruchaga, unos monstruos de jugadores.
A mediados de 1987 llegué a Millonarios, donde jugué por dos años. Tuve la suerte de salir campeón en dos oportunidades (1987 y 1988), luego regresé a Argentina (1989-1990) y jugué un año en Racing Club. Volví a Millonarios (1990-1991), regresé a mi país para jugar el segundo semestre de 1991 en Quilmes. En 1992 fui a Deportivo Quito de Ecuador. En 1993 estuve en Chaco Forever, al norte de Argentina, donde habían formado un equipo fabuloso para subir a la Primera y, lamentablemente, todo fue una mentira de la gente – dizque había plata- y todos nos tuvimos que devolver. Volví a Ecuador en 1994 y de ahí pasé a Osorno de Chile (1995 a 1997) y después me retiré a causa de una lesión de cartílago.
Luego vine a Colombia con la intención de recuperarme. Me instalé y cuando quise volver a jugar no pude; lo que me ofrecían algunos equipos de fuera de Bogotá era muy poco y me tocaba moverme sólo, sin mi familia, entonces decidí abandonar el fútbol”.
M.: ¿Cuál fue su primera impresión cuando le dijeron que iba a venir a jugar a Millonarios?
M.V.: “Por historia conocía mucho a Millonarios. Sabía que era un grande del fútbol colombiano pero no estaba muy actualizado. Cuando estuve en 1985 concentrado con la Selección en Bogotá habíamos visto algunos partidos de Millonarios y nos dimos cuenta de que tenía mucha afición. Cuando llegué a jugar averigüé, leí en libros y me di cuenta de que Millonarios era un histórico, un grande porque habían jugado en él monstruos del fútbol mundial y argentino como Pedernera, Di Stefano, ‘Pipo’ Rossi, Carrizo, Van Tune, Carlos López, Vivalda, Barberón, Converti, Amado y demás jugadores que fueron figuras y salieron campeones. Mirando libros, en ese entonces, Millonarios tenía once campeonatos, era el más veces campeón, en la época de El Dorado fue elegido como el mejor equipo del mundo. Tenía muchos pergaminos y me actualicé.
Cuando se arregló me viaje a Colombia fue muy duro porque era muy joven y no me quería ir del todo de Argentina, pero al final me convenció lo económico y al llegar acá sabía que lo único que me servía a mí y al Club era salir campeón; Millonarios llevaba nueve años sin títulos –desde 1978- y tuve la fortuna de ser campeón dos años consecutivos donde la verdad fue muy emocionante si se tiene en cuenta lo que significa salir campeón fuera del país de origen y, además, el verdadero valor de Millonarios. Ahí me di cuenta lo grande que es este Club”.
M.:¿Qué es lo que más recuerda del equipo campeón en 1987?
MV.: “Debuté en Manizales. Llegué un miércoles de Buenos Aires, entrené el jueves y jugué el domingo. Salí al banco contra el Once Caldas, entré en el segundo tiempo reemplazando a Carlos Mesa y el miércoles fui titular en Bogotá frente al Junior. En adelante nunca fui suplente.
Lo que más recuerdo es la gente. Siempre que Millonarios iba a jugar a otra ciudad se llenaban los estadios y en especial El Campín, donde Millonarios cada partido que jugábamos entraban mínimo 45 mil espectadores. En esa época cabían 60 mil espectadores en el estadio. Además, el grupo de jugadores que teníamos era excelente. Nosotros ganábamos adentro y afuera.
Era un ritmo fuerte porque en esa época, después de mitad de año, se jugaban domingos y miércoles; los torneos tenía bonificación: 1 punto, 0.75pts., 0.50pts. y 0.25pts. Después llegamos al Octogonal, lo ganamos, vivíamos concentrados. La felicidad más grande fue ver el estadio lleno y, obviamente, cuando salimos campeones después de nuevo años, el estadio era todo azul y blanco en la final contra Junior.
Después la gente festejando en la calle. Era algo impresionante y que hasta ese momento nunca me había pasado. Fue ahí cuando entendí la verdadera grandeza de Millonarios”.
M.: ¿Qué anécdota tiene de su primer título?
MV.: “Tengo muchas. Nosotros teníamos un gran grupo. Nos gustaba jugar mucho a las cartas en las concentraciones y siempre era bueno estar en la habitación, A veces nos quedábamos hasta tarde y apostábamos dinero.
Obviamente, al día siguiente, nos olvidábamos de eso y pensábamos en el partido. Algunos días, cuando íbamos en la buseta rumbo al estadio, vibrábamos y molestábamos al señor Gil, que era el conductor en ese momento. Por ejemplo, cuando jugábamos contra Santa Fe y nos los encontrábamos en la calle, todos motivábamos para que pasara el bus y nosotros llegáramos primero. Vivíamos los clásicos desde afuera y eso nos motivaba para entrar metidos en el encuentro. Son cosas buenas. Era motivador llegar al estadio impetuosos porque sabíamos que teníamos que ganar. Además, teníamos una motivación especial en todos los partidos y más en los clásicos contra Nacional, América y Santa Fe.
Nosotros teníamos que ganarles siempre a esos equipos y no nos perdonábamos perder un encuentro o empatar con equipos como Cúcuta, Quindío, Pereira, Unión Magdalena, y hasta el mismo Medellín; eran partidos en los cuales donde empatáramos o perdiéramos nos multaban. Pero bueno, casi siempre ganamos.
Una vez íbamos goleando 3-0 al Cúcuta y nos empataron 3-3. Al otro día, en la finca, nos vaciaron terriblemente los directivos pero quedaron después satisfechos porque el fin de semana entrante derrotamos a Nacional y se solucionó todo”.
M.: En sus años de jugador, ¿cuál fue el mejor compañero que tuvo?
MV.: “A pesar que hoy en día estoy distanciado de él, en esa época mi mejor amigo fue Eduardo Pimentel. Hace un año y medio no hablo con él pero debo reconocer que en ese entonces era mi mejor compañero”.
M.:¿Qué diferencia encuentra entra la hinchada que vivió como jugador a la que ahora tiene en calidad de técnico?
MV.: “En ese entonces el estadio era lleno y todo azul. Cuando había clásicos contra Santa Fe se veían azules y rojos unos junto al otro y yo no podía entender eso. Ahora que me encuentro con Gamero, Cerveleón, Arnoldo Iguarán y otros jugadores de esa época, concordamos al decir que si contáramos con ese grupo de hinchada que hay ahora tumbaríamos el tablero electrónico porque jugaríamos con unas ganas impresionantes. Lamentablemente no lo tuvimos, estoy seguro de que el equipo nuestro era para hacer más historia todavía; merecíamos tres o cuatro campeonatos y una Copa Libertadores. Lo que pasó es que fueron desarmando el equipo de a pocos y los jugadores se fueron yendo hasta desmantelarlo totalmente.
Si no se hubiera desarmado tan rápidamente el equipo, con seguridad hubiéramos ganamos mínimo otros tres títulos”.
M.:¿Su opinión acerca de Santa Fe?
MV.: “Es un rival al cual le quiero ganar siempre. Es un clásico especial por la ciudad. Siempre hemos sido el mejor de Bogotá y obviamente hay una gran rivalidad; Millonarios siempre ha estado encima de Santa Fe. Me gusta que Santa Fe esté bien pero nosotros siempre lucharemos para estar arriba de ellos.
Es un clásico que debemos ganarlo por la capital, donde nosotros debemos representarla de la mejor manera; Millonarios es Bogotá”.
M.:¿La Copa Libertadores de 1989?
MV.: “Un sueño que se nos fue por muchas cosas raras. Sabíamos que éramos los campeones porque estábamos convencidos y teníamos cómo. Si no hubiese pasado lo que hizo el sinvergüenza de Hernán Silva, seguramente Millonarios habría sido el campeón”.
M.:¿Qué opina de los árbitros?
MV.: “Como todos. Se equivocaron a favor y en contra. Siempre dijeron que Millonarios compraba árbitros pero demostramos, jugando fútbol, que nunca pasó algo similar con nosotros. Además, siempre hablan de nosotros pero yo quisiera saber por qué nunca preguntan por los demás. Todos sabemos quién estaba detrás de cada equipo, tanto nosotros como Nacional, Santa Fe, América, Cali, Junior, Quindío, Cúcuta, Pereira, Medellín, entre otros.
Lo que pasa es que como salíamos campeones nos atacaban diciéndonos que comprábamos árbitros pero en el campo de juego demostrábamos que eso no era así y los rivales siempre sabían que los demolíamos física y futbolísticamente”.
M.:¿Qué opina de Bogotá?
MV.: “Es la ciudad que amo. Quiero que la respeten. Vivo muy a gusto en ella, me fascina y siempre la defiendo. Todo el mundo habla porquerías de Bogotá, pero todo el mundo vive acá: costeños, paisas, caleños, cucuteños, santandereanos y demás. Mucha gente habla mal de la ciudad que les dá de comer. Yo defiendo a muerte a la capital y hoy por hoy, es una de las capitales más hermosas de todo el mundo. Ha tenido un cambio impresionante en los últimos 25 años.
Además, todo el país quiere venir a conocerla y quedarse a vivir. Obvio, tenemos problemas como los trancones pero es nuestra ciudad y hay que cuidarla, quererla y protegerla”.
M.:¿Su opinión acerca de los Comandos Azules y Blue Rain?
MV.: “Lo máximo. Las dos hinchadas son espectaculares pero me gustaría que ambas se volvieran a juntar porque Millonarios es una familia y yo tengo una buena relación con las dos hinchadas. Me duele cuando los veo distanciados y peleando. Me gustaría que el día de mañana estemos todos juntos y abrazados peleando por una misma causa que es Millonarios para alentarlo siempre. Yo estimo a todos y a las dos hinchadas las quiero. Deseo que estén juntos y se unan. Siempre que puedo hablo con ellos para tratar de unirlos y dejar de un lado las peleas y los rencores porque si todos tiramos para el mismo lado el beneficiado siempre será Millonarios; ellos van a pasar, yo pasaré y los dirigentes pasarán, pero Millonarios siempre va a seguir.
Así pasen mil años Millonarios siempre será Millonarios y por encima de todo está el club, el prestigio, el escudo y la historia. Por eso le digo a los muchachos que se junten, a mí me gustaría que entre todos existiese una gran amistad y un buen sentido del compañerismo, que cuando viajemos todos estemos reunidos y no sintamos envidia ni problemas.
Yo, en ese sentido, sufro porque los quiero a todos y deseo que estén bien. No quiero estar bien con unos y mal con otros. Tengo afinidad con algunos de diferentes maneras pero, sobre todas las cosas, quiero que estemos unidos porque hay que luchar por Millonarios”.
M.:¿Qué lo llevó a radicarse en Bogotá?
MV.: “Soy casado con una colombiana y desde que llegué acá me sentí como en casa. Estoy muy agradecido con ella porque siempre ha estado en los buenos y malos momentos. Además tengo una hija y un hijo que son fanáticos de Millonarios y acá hice muy buenos amigos. Siempre pensé en radicarme y hacer mi vida en Bogotá. Todo lo que ganaba lo invertía acá porque siempre me gustó la ciudad y me sentí a plenitud. Obviamente, extraño mi familia y mi país.
Hoy por hoy puedo decir que moriré en Bogotá. Mi familia me apoyó en todo, incluso cuando tomé a Millonarios, muchos amigos y allegados me dijeron, por la situación de ese entonces, que no lo tomara porque me iba a quemar. Tengo, ahora, una responsabilidad con la ciudad: darle un título a Millonarios, ya lo hice como jugador, ahora me toca como técnico”.
M.: El profesor Juan Brito y Bonner Mosquera…
MV.: “Hemos formado una buena parte técnica; Juan Brito me demostró ser un gran profesional y una persona excelente. Tenemos mucho respeto por parte y parte. Bonner, la verdad es que lo conocía de verlo en la cancha, en el vestuario o en la finca. Fue un gran jugador para Millonarios, fue el que más partidos jugó y lamentablemente se retiró sin ser campeón. No cabe la duda que es una figura del equipo.
No estuve de acuerdo cuando era asistente porque no veía que transmitiera algo. Por eso hablé con él y le dije que debía ser como el otro Bonner, el que jugaba en la cancha. Le di toda la autoridad para que tomara decisión sobre la marcha en el banco, que opinara y gritara porque a mí no me gusta verlo sentadito solamente. Así mismo. le dije que estaba perdiendo todo el prestigio que había logrado como jugador al ser asistente. El captó el mensaje, cambió, y ahora hemos formado un buen trío; este trabajo no sólo es mío sino de todos los que hacemos Millonarios.”
M.: ¿Qué piensa de la hinchada?
MV.:
“A pesar de que llevemos casi veinte años sin salir campeones, seguimos siendo grandes, de hecho, seguimos siendo los más grande. Me gustaría darle una alegría a toda la hinchada pero en especial a todos los muchachos de veinticinco años para abajo que nunca han visto al equipo campeón. Todos ellos lo ven por recortes de prensa, videos o lo saben por lo que les han contado. En los partidos de ahora veo cantidad de hinchas jóvenes y tengo adentro esa necesidad de darle una satisfacción a los hinchas porque ellos sufren, lloran, aman el equipo y hasta se marcan el cuerpo. Para mi sería una complacencia inmensa poder darles esa alegría”.
M.:¿Qué mensaje les manda a los jugadores?
MV.: “Sólo de agradecimiento porque ellos han logrado entender mis palabras, lo que les dije con sinceridad y sentimiento. Yo no les vendí nada diferente, simplemente les conté lo que es Millonarios y su historia, lo que es jugar en este Club tan grande y prestigioso, lo que significa ponerse la camiseta, y lo han entendido. También que cada partido y cada entrenamiento debe disputarse a muerte, como si fuese el último. Que hagan historia porque a mí me gustaría que el día de mañana mis jugadores dirijan el equipo profesional, o que sean gerentes o que dejen algo, porque la gente de Millonarios es muy agradecida cuando vos dejás algo.
Yo siempre les digo que se hagan matar por el equipo y que hagan historia, porque el día de mañana eso se lo van a recompensar. Siempre lo he dicho: yo no estoy acá por mi capacidad como técnico, sino por lo que hice como jugador, todo lo que estoy haciendo es por haberme matado como jugador. Mis jugadores no pueden parpadear y deben defender el prestigio de Millonarios. No hemos ganado nada pero me parece que van por buen camino, sobre todas las cosas quiero que hagan historia y marquen la diferencia”.
M.: ¿Y a la hinchada?
MV.: “Yo no puedo pedirle nada más a la hinchada. Desde que llegué me lo han dado todo con muy buenas asistencias al estadio y distintas palabras de aliento. Además van a todo lado. Llenan El Campín y viajan a todas partes. Sólo tengo palabras de agradecimiento por el cariño que me brindan, el apoyo que me dan y porque saben que estamos haciendo todo por Millonarios. Ellos saben que Bogotá es Millonarios. Por si fuera poco, fuera de la ciudad tenemos hinchas por todo lado, cosa que me enorgullece porque llevamos veinte años sin salir campeones. Cuando logremos el título, en Colombia, especialmente en Bogotá, todo se tornará azul y blanco, como cuando fui campeón como jugador. Ese es mi mayor ansiedad, mi mayor sueño, mi anhelo más grande: darle la estrella catorce a Millonarios”.
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