Señores del foro encontre un poema sobre el river plate y lo modifique a mi estilo y a mis vivencias como bogotano y henamorado del mas grande Millonarios.

espero les guste y opinen o por que no critiquen.


COMO CONOCI LO QUE ES EL AMOR ENTRE LA SAETA RUBIA Y EL BALLET AZUL.

Los domingos a medio día toda la familia sabía que tenía que estar lista para emprender el viaje a la casa de mi abuela.

El camino no era mucho pero el solo subir unas cuantas escaleras a mi me parecía tan largas como largos eran los asientos de aquel Dart.

Cuando llegábamos yo era el primero en subir para sentir el olorcito y adivinar lo que la abuela estaba cocinando. Siempre era ajiaco o carne asada con mazamorra, pero a mi me gustaba gritarlo desde la puerta para que la abuela se diera cuenta que habíamos llegado.

La puerta siempre estaba abierta y yo corría a buscar a mis tíos para que sus manos enormes me alzaran llevándome como un avión. Un bombardero que desde sus brazos era el primero en meter cucharada en la ensalada que todavía se estaba preparando. La abuela hacia como si se enojara y en seguida me revolvía toda la cabeza con las manos enharinadas.

Los domingos no solo era el día del fútbol, único tema para la sobremesa, era también el día de Millos. Las mujeres preparaban el café mientras yo y mi primo nos aburríamos escuchando a mis tíos hablando durante horas de quien sabe qué personajes de la historia futbolera.

El tío Hernán nombraba siempre a un tal Funes y el tío Nelson se le reía cuando decía que jugaba de centrofoward. Decía que el Pájaro de no se dónde, que miguel ángel no se qué... Después hablaba de un tal Iguaran que se llamaba Arnoldo y en seguida como quien estudió una poesía de memoria empezaba a recitar: Julio Cozzi, Antonio Báez, Julio César Ramírez, Reinaldo Mourín, Ramón Villaverde y Hugo Reyes. De tanto en tanto se oía un, un Pedernera y un Adolfo al que el tío Hernán respondía con no se qué Saeta rubia, un tal Pipo Rossi y un Amadeo que parece que se atajaba todo.

Entre esas cosas raras que decía el tío Nelson como: libero, carrilero o cancerbero, aparecían los nombres del guajiro Iguaran o de Pedro Vivalda. ! Qué jugadores! decía mientras levantaba los brazos como festejando un recuerdo. Después venía el robo del 89 y los goles de Willington Ortiz, las salidas del loco convertí y como enloquecía las mujeres, la fuerza del búfalo de San Luís Juan Gilberto Funes y una lista de no se cuantas campañas, copas y golazos. Del equipo del Dorado, del Ballet azul y de aquellas tardes donde el Nemesio estallaba en alegrías. Los dos hablaban de esa camiseta azul y sus estrellas. Ese azul que venia como herencia igual que el apellido Sánchez.

Esas charlas eran eternas y a los dos se les escapaba un brillito especial de los ojos.

Recién ahora, después de varios años, puedo entender de qué se hablaba en esas sobremesas, porque cada vez que voy al Nemesio y veo salir esa linda camiseta no veo la hora de que llegue el próximo domingo para sentarme a hablar de fútbol con mi viejo y los tíos.



TOMADO DE LA VERSION ARGENTINA COMO UN HOMENAJE A RIVER PLATE Y ADAPTADO POR JOSELUIS