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    Avatar de El Viejo Cami
    El Viejo Cami no está en línea Senior Member "Maravilla" Gamboa
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    Predeterminado LOS COMANDOS AZULES: SU PRESTIGIO Y EL INSULTO

    Por: SINDY MOYA sindy@moya.as - LUIS CARREÑO luis@carreno.net

    Este artículo se realiza con base en un trabajo de campo hecho para la clase de sociolingüística con el profesor Néstor Pardo. El corpus está constituido por tres grabaciones en dos partidos de fútbol y una entrevista a dos líderes de la barra1. Se pretende mostrar el insulto como una forma no prestigiosa para la sociedad que caracteriza la conducta agresiva de los Comandos, y, que conforma su propio prestigio, siendo éste negativo ante la sociedad: un anti-prestigio.

    «El fútbol es popular porque la estupidez es popular.»

    Jorge Luis Borges

    En el estadio

    Se abren las puertas del estadio alrededor de la 1 de la tarde. Afuera los "parches" se encuentran y hacen colecta para la entrada. Hacia las 2 de la tarde, luego de que el "capo" ha pagado, entran. Empiezan a ubicarse en la tribuna Norte Alta que consideran su territorio. Allí la barra se divide en grupos –parches–, cuya ubicación está definida según el barrio al que pertenecen. La totalidad de los grupos suma aproximadamente 7.000 personas, carnetizadas por Misión Bogotá y organizadas por sus líderes –capos– quienes se ubican en la parte más alta de la tribuna, con la intención de dirigir todo el grupo. Son ellos los últimos en llegar a la tribuna, son quienes escogen los cantos según la situación y quienes toman decisiones tanto al interior de sus parches como en la barra misma. Además, estos líderes tienen preferencia por parte del Club Deportivo los Millonarios al ser quienes dirigen la barra más numerosa.

    Poco a poco se van ubicando las banderas y las cintas. Se reparten papeles cortados para lanzar junto con humo blanco y azul cuando el equipo entra a la cancha. Los Comandos se miran, se reconocen, fuman cigarrillos y se alistan para el aguante. Aproximadamente 20 minutos antes de que comience el partido, se empieza a alentar al equipo y por supuesto a la barra misma. Siendo las 3 de la tarde, las porristas empiezan a animar; con chiflidos de elogio son saludadas por parte de los azules. Salen los jugadores: los saltos, gritos y cantos con acento argentino estremecen el estadio. Los honores se llevan a cabo como de costumbre. Mientras el himno nacional se opaca por los cantos de los Comandos, el himno de Bogotá se canta y respeta para que sea escuchado por los alrededores del estadio. Todo está listo y empieza el partido.

    El aguante como elemento auto-categorizador

    La unión de Los Comandos y su identidad de grupo, se puede mirar desde la perspectiva teórica de "auto-categorización":

    «Un grupo se conforma cuando los individuos se auto-perciben como pertenecientes a una determinada categoría social. La auto-categorización no se considera como prerrequisito para formar un grupo, sino como una consecuencia.»2



    La auto-categorización es entonces, consecuencia de la interacción de un individuo con el grupo y en este caso, con la barra. Mientras el individuo define más su rol como integrante de Los Comandos, más busca su propia individualidad y su similitud con los demás miembros. Alentando al equipo, los integrantes de la barra se auto-categorizan por lo que denominan el aguante:

    "...Y ese es el aguante, ¿si? O sea que, por lo menos el Disturbio3 siempre se ayudan con un bombo para hacer más bulla [...] Yo digo que una barra que cante y aguante es la de Millonarios, no porque uno sea hincha".

    (El Cucho)4

    Así, el aguante es una manifestación grupal de fuerza y resistencia que se demuestra cantando, saltando, aplaudiendo y chiflando, desde el mismo momento en que llegan al estadio hasta que finaliza el evento, sin importar el cansancio o condiciones climáticas adversas. Esta manifestación es notoria debido a que la barra está compuesta en su mayoría por hombres. Por su parte, para ser aceptada en este grupo, la mujer necesita demostrar la misma fuerza y resistencia que el hombre. Ya que no tiene prestigio dentro del ámbito futbolístico, su papel se limita a elevar la condición masculina.

    Prestigio Encubierto

    La noción de competencia, de rivalidad, es propia de un deporte como el fútbol. La jerga futbolística está llena de términos derivados de la guerra: contrincante, contendiente, cañonazo, defensa, ataque, riflazo, verdugo, escuadra, enemigo, estrategia.5 El ambiente de fútbol es una alegoría del ambiente de la guerra. La barra no escapa al fenómeno de nombrar su entorno en términos bélicos. Es así como nos encontramos con denominaciones como frente, trinchera, capo, y el mismo nombre de la barra: Comandos. Esta jerga es parte fundamental de la personalidad agresiva del grupo. Si la barra posee una identidad violenta adquiere un prestigio negativo ante la sociedad: un antiprestigio. Éste, obtiene en los Comandos Azules una connotación contraria que es explicada por Trudgill como Prestigio Encubierto:

    «Este concepto intenta dar cuenta de aquellos casos en los que las formas no prestigiosas se utilizan en situaciones apartadas de la norma social, como un mecanismo de solidaridad e identidad de grupo. Se suele dar prestigio encubierto más frecuentemente entre los hombres de las clases obreras, como símbolo de masculinidad.» 6



    Es así que el insulto como uno de los componentes del comportamiento agresivo de la barra Los Comandos Azules forma parte de su identidad como hinchas basada en formas despreciadas socialmente, que se constituyen como prestigio encubierto. Sin embargo, este prestigio como grupo sólo es posible en tanto haya rivalidad con hinchas de otros equipos. Ante ellos deben mostrarse fuertes y con posibilidad de aguante. Se reta a los integrantes de otras barras a ser creativos, a elevar su entonación y a demostrar su resistencia convirtiéndose de este modo en insulto ritual.

    De acuerdo a Labov7 y los estudios realizados entre algunos grupos de comunidades negras en los Estados Unidos, el insulto se convierte en un ritual cuando él mismo pierde su carácter ofensivo para convertirse en un elemento a través del cual se adquiere prestigio. Se le llama sounding a la competencia verbal ejecutada entre dos grupos que buscan a través de la elaboración del insulto el reconocimiento y la admiración por parte de otros que no pertenecen a ninguno de los grupos, pero que hacen las veces de jueces mediante sus aplausos o risas. El sounding es un tipo de trova que además de la agresión verbal, posee otros elementos avalados por el auditorio, tales como la competencia lingüística, la habilidad para improvisar, la extensión del insulto y la complejidad de la forma y del contenido del mismo.


    "Frentiarlos porque ellos, o sea, nosotros vamos a cualquier ciudad y nos tratan como un culo a dónde vamos, empiezan (canta) aquí están, ya llegan, los hijo’eputas del Campín ese es el saludo que nos dan a nosotros. Entoes nosotros, cuando llegan acá no les podemos tender ni el tapete rojo ni botarles pétalos de rosas (Risas)".

    "Mirá, mirá, tomále una foto, se fueron los caleños con el culo roto. Ese fue el Chiqui el que salió con esas, ¿si? Entoes cada uno llega con una y empieza a cantar ¡uy! ese como que pega, entoes se le pone el ritmo y la música".

    (El Cucho)


    El insulto se ha estudiado como parte de la condición humana ya que retrata conductas e ideologías. En el libro El Arte del Insulto8, por ejemplo, se plantea que, en todas las sociedades éste constituye una parte indispensable de un rito de violencia. Se dice que el insulto es el combustible que va calentando progresivamente el ánimo de los contendientes, hasta llegar al punto de saturación que libera la agresividad física. Sin embargo, agregan los autores, en la actualidad, junto a los usos agresivos del insulto coexisten sus usos jocosos, suavemente ofensivos o simplemente cariñosos. También parece que se ha cambiado la actitud radical frente al insulto que antes exigía siempre una respuesta drástica y violenta.

    "A correr a ver, a correr a ver, decile a tu mamita que te venga a recoger".

    Lo anteriormente descrito revela que por medio del insulto, se lucha por prestigio y reconocimiento. El insulto no es solamente el reflejo de una situación sociolingüística, sino que también evidencia procesos psicosociales que son indispensables en la com-prensión del funcionamiento de las actitudes de los hablantes. Este tipo de expresiones son el reflejo de las tensiones más elementales que afectan a los individuos y a las sociedades.

    En tanto el insulto sea una parte esencial de la condición humana, los estudios tendientes a esclarecer su funcionalidad, las relaciones que se establecen a través de él, y el reflejo de las sociedades mismas, seguirán teniendo relevancia y serán propicios para enriquecer el campo de la sociolingüística.

    1 Para tener acceso al corpus, remitirse al trabajo titulado Análisis Sociolingüístico del Insulto en los Comandos Azules realizado por los estudiantes Jazmín Alcalá, Luis Carreño, Sindy Moya y Javier Tibaquirá en Julio de 2001. Oficina 228 del edificio de Lingüística, profesor Néstor Pardo.

    2 SERRANO, María José. Cambio sintáctico y prestigio lingüístico. Citando a WAGNER Y WARD, 1993.

    3 Nombre asignado a una de las barras del Club Deportivo América de Cali.

    4 Seudónimo dado a uno de los líderes de los Comandos Azules.

    5 Galeano, Eduardo. El fútbol a sol y sombra. p. 19. 1995

    6 TRUDGILL, 1972

    7 LABOV, William. Ritual insults. Language in the

    inner city.

    8 LUQUE, Juan de Dios y otros. El arte del insulto. Estudio lexicográfico. Ediciones Península. Barcelona, 1997.

    REFERENCIAS:

    CASAS, Miguel. La interdicción Lingüística. Universidad de Cádiz, 1986.

    DURÁN González, Javier. El Vandalismo en el fútbol. Barcelona, 1990.

    galeanO, Eduardo. El fútbol a sol y sobra. Tercer Mundo Editores. Bogotá, 1995.

    LAVOB, William. Ritual Insults. Language in the

    inner city.

    LEWANDOWSKI, Theodor. Diccionario de Lingüística. Cátedra lingüística. Madrid, 1986.

    LUQUE, Juan de Dios y otros. El arte del insulto.

    Estudio lexicográfico. Ediciones Península. Barcelona, 1997.

    SERRANO, María José. Cambio sintáctico y prestigio lingüístico. Vervuert Verlag, Iberoamericana, 1996.

    VALLEJO, Alejandro. El fútbol: Ritual y mercancía. Eris Editorial S.A. Bogotá, 1978.
    ARticulo tomado de la revista ACADEMICA, de la Universidad Nacional, lo encontré por ahí, leanlo y opinemos,

  2. #2
    Avatar de Millos Maniac
    Millos Maniac no está en línea Super Moderator Alfredo Di Stefano
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    Predeterminado

    Leí ese trabajo ya hace un par de años y me pareció de lo frívolo, ambiguo y poco metodológico que pueda haber...
    "You should never underestimate the predictability of stupidity".

    ALÁ ES DE MILLOS!!! Muhammad esté con vosotros...
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