El legendario guardameta gaucho en exclusiva para LM.net
“Mi querido River, mi querido Millonarios”
Se aproximan las 8 de la noche en Colombia -casi las 10 en Buenos Aires- y la hija de Amadeo Carrizo, el célebre portero argentino, me dice que espere un momento. Ese fragmento de tiempo parece eterno, si bien tan solo unos segundos después Amadeo se pone en la línea: “¿Hola? ¿De dónde me hablan?”. Es de Bogotá, y uno simplemente no puedo ocultar la emoción de estar hablando con aquel sujeto del que le hablaban con orgullo los padres, y que fue catalogado como el mejor arquero en la historia de Suramérica. “¿De Millonarios? Que alegría, querido”. Así empezó nuestra charla.
Amadeo Raúl Carrizo nació el 12 de Junio de 1926 en Rufino, Argentina. Debutó en 1945 con River Plate y desde entonces defendió por 23 años la portería millonaria. Allí logró la indiscutible cifra de 518 partidos jugados, logró el récord de invicto como arquero, fue convocado a la selección argentina, y formó, en La Máquina, con jugadores del calibre de José Manuel Moreno, Félix Loustau, Adolfo Pedernera, Ángel Labruna y Alfredo Di Stéfano.
Posteriormente, jugó 2 años en Millos –llegó en 1969- y, a pesar de su avanzada edad para entonces -42 años-, dejó la más grata de las impresiones en el equipo embajador, dónde compartió equipo con Alejandro Brand, El Nene Areán y Texeira Lima, pese a lo cual no pudo coronarse campeón.
Contemporáneo del ruso Lev Yashin, Amadeo marcó un hito en el puesto de arquero, puesto que fue el primero en salir de los tres palos, arrancando a jugar con los pies mientras se convertía en un jugador más del equipo fuera de las áreas. Aparecieron para él los apelativos de innovador, visionario, adelantado. El Gráfico diría que Carrizo era un arquero sin época, y ahora estaba ahí, medio siglo después de sus hazañas, hablándome de su pasado con River y Millonarios, y de lo que esperaba del partido a disputarse en su homenaje.
"Va a ser una gran emoción cuando esté ahí... mi querido River, mi querido Millonarios". La emoción es mayor para quiénes descubrimos que Carrizo siente por Millos casi el mismo cariño que por su equipo de siempre, River, el que le dio todo antes, durante y después de su carrera; al fin y al cabo, él es de los pocos que puede jactarse de haber pasado con éxito por los dos millonarios de Suramérica. Por los dos y por ninguno más.
“Millonarios me despierta un profundo sentimiento, ¿sabes? Los dos únicos clubes en los que estuve los defendí con total respeto y seriedad. Y así debía ser en un club de prestigio como lo es Millonarios”. Amadeo sigue hablando, y llega a la inevitable analogía entre El Ballet y La Máquina: “Me enorgullecía estar ahí, por Millonarios habían pasado jugadores muy importantes que también habían estado en River, estaba Di Stéfano, estaba Adolfo Pedernera y Báez. ¡Cómo me gustaba Báez! Siempre pensé que hubiera podido convertirse en uno de los más grandes de todos los tiempos”.
Llega la historia de su paso a Colombia, la historia de aquel que muchos consideraron viejo, pero que, con sus inigualables atajadas y particular manera de defender la portería, logró acallar, sin más dilaciones. “De Colombia y de Bogotá tengo muy gratos recuerdos. Yo quedaba libre después de 23 años –tenía 42- y muchos pensaron que era el fin de mi carrera. Pero en Colombia cumplí los 44 años y todavía estaba atajando. Alfonso Senior confío en que yo tenía algo para mostrarles y lo pude demostrar”.
“Yo recuerdo cómo la hinchada siempre tuvo cariño, creía en mi todavía, coreó mi nombre. Recuerdo en especial un partido contra Cali en el 69, en una serie extra que jugamos porque empatamos en la liguilla. Pues también empatamos en la serie y tuvimos que definir por penales. Yo atajé uno con el que ganamos y pudimos pasar a la final, además atajé magistralmente durante el partido. Ese día fue inolvidable cómo toda la hinchada coreaba mi nombre. Aunque por supuesto, uno comete errores”. Lastimosamente, en el triangular final de aquel año el equipo no pudo concretar su buena campaña, y Amadeo, el gran Amadeo, no pudo celebrar salir campeón.
De pronto, en medio de la añoranza y la remembranza, Carrizo interrumpe y se refiere al partido del 16, el mismo que llevará su nombre, y pregunta casi infantilmente si el estadio estará lleno, y cómo está el clima en Bogotá. “Para mi fue una noticia muy grata, tiene que ser así. Además de esa bella placa, me emocioné mucho”.
“También –prosiguió- una gran emoción cuando recibí la camiseta, esa hermosa camiseta. Siempre me gustaron los colores azul Francia de Millonarios, tan lindos los colores. Si te lo confieso esa camiseta se la di a mi nieto, un pibe de 16 años fanático de River. No te imaginas la emoción y orgullo con la que se la puso... la uso por primera vez en el River-Boca, se fue así a la cancha, con su camiseta de Millonarios. Te digo, ¡no se la va a sacar nunca, eh! Después de ganarle a Boca usando la camiseta de Millonarios”.
Se refería a la camiseta y la placa que le fueron entregadas en las instalaciones de River, durante el homenaje que la Fundación Hinchas Por Millonarios -a través de su sede en Buenos Aires- celebró en su nombre un par de días antes del tradicional clásico argentino.
Visiblemente emocionado, Amadeo agradecía que la hinchada embajadora no se hubiese olvidado de él, así como él nunca olvidó al equipo en el cual culminó su carrera: “Sabes que es difícil seguir igual, pero en la distancia siempre he preguntado cómo son las actuaciones del equipo, qué ha pasado con los campeonatos. Me caía mal lo que venía sufriendo Millonarios, derrota tras derrota, ojalá que venga pronto una rehabilitación deportiva, ojalá que Millonarios salga de ésta pequeña crisis, y digo pequeña porque eso suele a pasarle a todos los equipos más grandes del mundo”.
Fue un poco más de media hora conversando familiarmente con uno de los arqueros más reconocidos en la historia del fútbol mundial. Aún hoy, a sus 78 años, el gran Amadeo se ve y se oye con el vigor y la fortaleza que mostró en sus años de arquero en Millos y en River. Un grande no solo en estatura, ni en personalidad, un grande en dos equipos que lo merecieron, y que, con su impresionante registro de triunfos y récords, estará este jueves en Bogotá.
“Ya estoy esperando que llegue el momento. El día 16 estaré presente para dar un saludo, así sea simbólico, y a la distancia poder colaborarles todo lo que yo pueda. Sólo me queda esperar volver a ver éste gran equipo que es Millonarios. Un abrazo, querido. Nos vemos el miércoles. Muchas gracias”.
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