Persecución contra Millonarios

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¿Considera perjudicial la presencia del “Chiqui” García en Millonarios?






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image El miércoles pasado la Dimayor expidió su habitual Resolución de Penas y Sanciones en donde condenó, como si se tratara de un órgano judicial con mayor poderío que la Constitución Nacional, a Mario Vanemerak, director técnico de Millonarios, a no poder ejercer labores durante tres meses y, además, a pagar veintitrés salarios mínimos mensuales. El hecho, aparte de ser exagerado, injusto y ridículo, pone en evidencia, una vez más, las arbitrariedades, intereses y preferencias que desdicen de la transparencia y la justicia en nuestro fútbol. Por si fuera poco, las autoridades antioqueñas también utilizaron sus ínfulas de artistas: anunciaron que no permitirán el ingreso de hinchas de Millonarios a los partidos del equipo embajador en Medellín. Dos infamias en un mismo día. La persecución que se está haciendo, desde hace años en contra de Millonarios, ya pasó a niveles insolentes.

Para rememorar los hechos polémicos más recientes, Julio Comesaña, en 2006, golpeó a Jorge Luis Pinto en pleno transcurso de un encuentro, incitando a la violencia en las tribunas y hechos que pudieron terminar siendo lamentables. Once fechas de suspensión recibió Comesaña. En el Torneo Finalización del año pasado, Carlos "el Pibe" Valderrama le mostró un billete de 50 mil pesos al árbitro en un partido Júnior – América, en Barranquilla, recibiendo la misma sanción de su colega uruguayo. Actualmente, siendo fiel a su dinámica desde que asumió su cargo, Diego Umaña, técnico del América de Cali, reincide constantemente con declaraciones atrevidas, violentas y polémicas ante los medios de comunicación. Así mismo, todo el país vio su agresión a Daniel Carreño, técnico del Deportivo Cali, en el clásico de esa ciudad: Umaña, quien reclamaba agresivamente al árbitro, lanzó un codazo hacia Carreño, tumbándolo al suelo mientras la hinchada de su equipo protagonizaba una gresca entre sus propios miembros. El técnico americano incendió, aún más, los ánimos agresivos en la cancha y en las tribunas. La sanción a la pelea, que causó ochenta heridos, se quedó corta.

Ahora bien, Mario Vanemerak se alteró en el clásico con Santa Fe y, al final del encuentro, fue a reclamarle al central Héctor Jairo Parra por su arbitraje malintencionado y a favor del equipo rojo, recibiendo una sanción similar a la de Umaña. ¿Y Vanemerak le pegó a alguien como sí lo hizo Umaña?, ¿Acaso alguien oyó sus supuestos "insultos"? No. Entonces, si claramente lo que hizo el técnico del equipo caleño es mucho más grave, ¿por qué deben pagar de igual o similar forma?

Después de la derrota en Pasto, el domingo inmediatamente anterior, la Dimayor sancionó, de manera increíble, al técnico de Millonarios; técnicamente, Vanemerak no puede hacer nada en tres meses. Inclusive, los medios trataron de armar una novela a raíz del reclamo de Ciciliano después de que un reportero estuvo a punto de embutirle el micrófono en la boca.


En consecuencia a la reacción de Vanemerak, diferentes personajes han entrado en escena pidiendo sanciones y amenazando con demandar. Por ejemplo, el gobernador de Nariño, Antonio Navarro, quien dijo a los medios que era "inaudita" la cantidad de daños -materiales, por demás- hechos en el camerino visitante. ¿Se acuerda, señor Navarro, de todos los daños que usted hizo en 1985? Ojalá sólo hubiera sido una puerta, así que, ¿con qué autoridad moral puede armar escándalos? Y claro, los enemigos de Millonarios que se esconden detrás de los micrófonos (todos sabemos quiénes son) aprovechan la situación para exagerarla y lanzar dardos venenosos en procura de lo que más les gusta: poner a la gente en contra de todo lo que tiene que ver con la institución.

¿Acaso alguien escuchó la versión de Vanemerak o de alguno de los jugadores que estuvo en Pasto como para condenarlo así? ¿Por qué las sanciones en contra de algún miembro en Millonarios son más drásticas en comparación a cualquier integrante de otro club?, ¿Por qué la Dimayor tiene intereses en contra de Millonarios? ¿Quiénes están detrás de la persecución? ¿No les basta con los arbitrajes infames que cada fecha perjudican a los azules? Claro, la Dimayor, además, comunica las fechas de pago de sanciones a su antojo: después del encuentro contra Santa Fe y teniendo encima uno frente a Nacional, permitieron que Camilo Zúñiga cumpliera su fecha de sanción, en la Copa Colombia, tres días antes. Curioso, debe ser porque los medios tienen inflado a ese jugador. Lo hacen ver como el salvador de los platos del equipo que actualmente ocupa la casilla 16. Zúñiga tenía que jugar a toda costa contra Millonarios y así lo hizo, gracias a las preferencias de la Dimayor por ciertos equipos. Una semana después, Efraín Cortés, defensa central de Millonarios, resultó expulsado frente al América. Por cosas extrañas, de esas que sólo ocurren en la Dimayor, el zaguero no pudo pagar la fecha en la jornada de Copa Colombia del pasado miércoles, caso contrario al de David Ospina, arquero de Nacional, quien vio la tarjeta roja el domingo pasado y cumplió una jornada de sanción. La Dimayor acomoda las sanciones a su antojo, buscando favorecer o perjudicar al que quiera según sus intereses. Dentro de este último grupo siempre está Millonarios.

Algunos dicen que Vanemerak es culpable por "haber dado papaya", argumento que no está en discusión. Lo que es inadmisible es la subjetividad infame con la que la Comisión Disciplinaria aplica sus sanciones y la manera en la que están afectando a Millonarios -al club como tal- con resoluciones como estas. Creo que ya todos lo pensamos: Hoy, los "chivos expiatorios" de todo el fútbol colombiano están en Millonarios. ¿Han notado que ya Bedoya siempre paga más de una fecha cuando es expulsado? Claro, el volante ya está bastante estigmatizado. Es que hasta el mismo médico del equipo ha pagado el precio; fue expulsado este año, en una de esas intromisiones absurdas del cuarto árbitro, siempre tan pendiente del protagonismo barato. Entonces, ¿tenemos que acostumbrarnos a que nos ‘den pito’ y no poder hacer nada porque el que diga algo se va de sanción severa? Me gustaría ver una sanción de esa talante a alguien de América o Nacional, hoy los equipos más protegidos por "la Comisión", o de cualquier otro club, porque sé que lo de hoy no solo sienta un precedente por lo absurdo que es, sino que también es una sanción que alguien en otro club jamás recibirá. Si a Vanemerak le pusieron esa sanción, entonces, por simple sentido común, las sanciones contra Comesaña y Umaña, por citar sólo algunos ejemplos, debieron ser de por lo menos el doble de tiempo que ésta. ¿O es que acaso romper una puerta es peor que golpear a otro ser humano?

Peor aún, es que con esta sanción el más afectado no es Vanemerak, sino el club. Situaciones como éstas son las propicias para que absolutamente todos los enemigos de Millonarios -los que están dentro del club y los que no- salgan a la luz para tirar a matar y generar división entre los hinchas. Desafortunadamente, aún hay muchos que siguen comiendo cuento y la mayoría de esos no van al estadio.

La persecución también es contra la gente

Si la persecución contra el club es infame, lo que tratan de hacer con la hinchada no se queda atrás. Ya es de conocimiento de todos la manera tan incivil como es tratada la hinchada de Millonarios cada vez que va a la capital de Antioquia, independiente de si el partido es con Nacional o con Medellín. La espera en el peaje por largo tiempo, el permitir la entrada después de que los partidos han iniciado y la salida obligada del estadio mucho tiempo antes de que termine el compromiso, sumado a las requisas terribles y esclavistas a las que los viajeros son sometidos en el trayecto. Desde hace muchos años se ha intentado conciliar con las autoridades de ese departamento para que este trato sea erradicado -creo que es el único lugar del mundo en el que la hinchada visitante tiene semejante maltrato-, sin recibir respuesta alguna. Mientras los hinchas de Millos son maltratados allá, en Bogotá a la policía y a ‘Goles en Paz’ sólo les falta sacarle un tapete rojo en los peajes para recibir a todas las hinchadas visitantes, que pueden ver la totalidad de los partidos sin problema y tienen más garantías de seguridad que los mismo hinchas locales.

Sin embargo, el capricho de las autoridades paisas va más allá. Ahora quieren prohibir que la hinchada de Millos viaje a Medellín, argumentando que "habían armas blancas y hubo cantos ofensivos contra la ciudad". Increíble. ¿Acaso no incautaron hace unos meses, un bus de hinchas del Medellín con granadas?, ¿Es que los hinchas de otros equipos que vienen a Bogotá, sobre todo los antioqueños, no hacen cantos ofensivos contra la capital?. Esto raya en lo absurdo. La hinchada de Millonarios no tiene la culpa de hacer fiesta en las canchas del país, así como tampoco es culpable por hacerse oír más que las parciales locales. Suena a pataletas las afirmaciones de las autoridades antioqueñas. La envidia que tienen algunos contra Millonarios pasa todo límite.

Muchas novedades en un sólo día. Una sóla conclusión: Hay una persecución notable contra Millonarios, contra la institución y contra su gente. Son muchos los que, por intereses personales que sólo ellos saben, no quieren que Millonarios retome su lugar. Lo más grave: algunos de ellos están dentro de la institución.


A los hinchas:

El llamado es a no dejarnos llevar por las habladurías que buscan poner a la gente en contra del técnico, del plantel o del Presidente. Hay que hacerse sentir, pero no con actos violentos, pues se le estaría dando de comer nuevamente a los enemigos y, además, no le quedan a algo tan linajudo como Millonarios. Eso sí, hay que llenar el estadio y unirnos todos bajo un mismo canto. Un canto en contra de aquellos que no quieren vernos campeones, un canto que se vuelva recurrente, un canto contra quiénes sabemos.


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