Arnoldo Iguarán Zúñiga

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Arnoldo Iguarán Zúñiga

Arnoldo Iguarán Zúñiga

Apodo: El Guajiro, El Guájaro
Fecha de nacimiento: Enero 18 de 1957
Lugar de origen: Riohacha, Colombia
En Millonarios: 1983-1992, 1994-1996
Campeón: 1987, 1988
Posición: Puntero izquierdo, delantero

¿Por qué es una leyenda? Es el símbolo de la velocidad en un equipo por el que han brillado cientos de estrellas, muchas de ellas, rápidas como saetas. Pero Iguarán se ganó el título de leyenda albiazul por mucho más que sus veloces carreras: sus vibrantes descolgadas que dejaban locos a los defensas y que sólo podían ser seguidas por el ojo humano, su olfato goleador aunque nunca estaba de pesca en el área, y, sobre todo, el profesionalismo y la entrega con que se enfundó, partido tras partido, la camisa número 15. En suma, estas características lo llevaron a convertirse en el segundo mayor goleador de la historia del club embajador. 

Si se analizaran con lupa los registros logrados en los 100 metros planos durante sus mejores años, y se omitiera su nombre, más de un experto afirmaría que se trata de los buenos tiempos de alguna gloria nacional del atletismo. Pero cuando Arnoldo Iguarán Zúñiga iniciaba una carrera, su mirada no estaba puesta en romper la cintilla de una meta o en cruzar una línea antes que sus rivales, sino en romper, con una pelota, la red del equipo contrario.

El Guájaro -como la fanaticada albiazul lo llamó, deformando el gentilicio original- fue una ráfaga de paradojas, aunque todas ellas lo favorecen:

Es el velocista por excelencia de la historia del fútbol colombiano, pero médicos y preparadores físicos señalaban que su mayor virtud quizás era la capacidad de reacción, la acción súbita, repentina, que desde antes de iniciar la carrera ya lo ponía en ventaja sobre sus marcadores. Para los hinchas, además, los piques a los costados, aun entre un enredo de piernas rivales, los remates inesperados y efectivos, o los precisos cabezazos lo convertían en un delantero impredecible, que no se contentaba con ser rápido.

La velocidad también se reflejó en su carrera deportiva. Un año después de su aparición en el fútbol profesional colombiano -con el Cúcuta Deportivo- fue convocado a la Selección Colombia de mayores. Pero a la vez, la suya fue una carrera de resistencia: es el segundo colombiano en la historia con un intervalo más amplio entre su primera actuación en selección mayor, pues pasaron doce años entre su estreno,  en 1979, y su despedida, en 1991.

A sus 30 años, cuando la mayoría de los futbolistas viven el ocaso de sus carreras, El Guajiro vivía el cenit de la suya y consiguió sus mayores logros deportivos: el bicampeonato con Millonarios y su consagración internacional.

Fue un goleador nato. Sus logros lo confirman: cerca de cien goles con Millonarios y 189 en total, máximo anotador de la historia con la Selección Colombia (con 29 goles), goleador de la Copa América de 1989 y de la Copa Libertadores del siguiente año... y no obstante, él niega haber sido un goleador. En 1987, cuando apenas anotaba su gol 100, le dijo a la Revista Millos que él no estaba los 90 minutos de pesca en el área esperando un pasegol, ni que su olfato fuera su principal cualidad.

Durante sus primeros diez años con la selección nacional, se ganó la inmerecida fama de ser un gran jugador de club pero no de selección. A mediados de los 80 era uno de los mejores goleadores del país, pero rara vez era convocado al combinado patrio, y cuando lo llamaban, pasaba inadvertido. El Guajiro tenía anhelos de revancha consigo mismo, y fue en 1989 cuando cayó a los escépticos en la Copa América, al desatar su arsenal; se consagró como máximo anotador del torneo y fue el principal representante albiazul en esa selección que logró el tercer lugar y que luego llevó al país por primera vez en 28 años a un mundial de fútbol. Por si fuera poco, con una de sus intempestivas cabalgatas, le anotó un gol de antología a Paraguay, dejando en el camino a 5 o 6 rivales, solo para recordar, a la colombiana, aquel célebre tanto con el cual Diego Maradona venció a los ingleses y pasó a la historia.

Aún a pesar de sus incuestionables calidades, a su llegada al onceno embajador, Iguarán debió luchar por el puesto, pues en su época sobraban los buenos delanteros, a pesar de lo cual, sólo las lesiones lograron aislarlo temporalmente de la formación inicial.

A su llegada, disputó la titularidad con nadie menos que el gran Alejandro Esteban Barberón y con Ernesto Díaz. Al año siguiente estos dos jugadores salieron del club y llegaron a acompañarlo en el ataque Manuel Ascisclo Córdoba y  Rubén Darío Hernández, posteriormente, Wílmar Cabrera, Juan Gilberto Funes, el Pájaro Juárez y Carlos Enrique La Gambeta Estrada.

Precisamente al lado de ésta pareja de condiciones tan disímiles, Arnoldo Iguarán conformó una de las delanteras de ensueño en la historia del cuadro albiazul, y la última de la que se tenga memoria. Fue un ataque demoledor que no sólo metía miedo en las defensas contrarias, sino goles en cantidades y cualidades asombrosas. El legado fue un sinfín de victorias que se tradujeron en las estrellas 12 y 13.

Una muestra de su liderazgo y la admiración de sus compañeros, fue una curiosa votación interna entre jugadores y cuerpo técnico, tras la consecución de la anhelada estrella 12. En ese glorioso 1987 brillaron grandes  figuras con luz propia e imperó, sobre todo, un espectacular y poderoso juego de conjunto. Aun así, El Guajiro resultó elegido por sus compañeros, de lejos, como el mejor jugador del equipo en la temporada.

Para los hinchas, sin embargo, va mucho más allá: es de los mejores de toda la historia. La brillantez, compromiso y verdadero amor por los colores de Millonarios, hicieron que el gusto de sus piques y sus goles, sea el más exquisito recuerdo de los tiempos intactos en la memoria; en las últimas épocas, su nombre ha sido el más representativo en el panteón de los dioses embajadores, un coloso de la Guajira tan azul en su corazón como el mar que rodea a su tierra, y tan grande en su fútbol como el desierto que la compone… simplemente, un Guájaro.



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Agregar comentario comment Comentarios (4 publicado)

  • Publicado en YEISSON , 11 Marzo, 2008 09:39:31
    jugue un año en la escuela arnoldo iguaran soy hincha de millos desde chincge voy al estadio todos los partidos mi sueño es jugar en millos de alguna forma posible pero mi recursos no son sufisientas quiero graduarme y salir adelante soy de la barra la 14 muzu y tengo varios parceros en los pibes ese es mi comentario 100%rolo C.A.D.C SOLO MILLOS
  • Publicado en wilfredo gerena, 06 Febrero, 2008 09:39:55
    Gracias Guajiro por esos momenton tan felices que nos diste con el glorioso azul.
  • Publicado en ORLEY QUINCHE ROMERO, 15 Enero, 2008 14:26:17
    GRANDE GUAJARO SIEMPRE EN EL RECUERDO DE LOS QUE TE VIMOS JUGAR Y CORRER COMO LO HACIAS.
  • Publicado en Juan Pablo Valderrama Mendoza, 05 Enero, 2008 09:41:28
    Tengo 25 años de vida,se puede decir que soy hincha de la generacion que ha visto a millos sufrir mas que gozar, pero tuve la fortuna de ver al gran Arnoldo, y sencillamente es el mas grande jugador de que yo jamas vi....recuerdo su velocidad, su exelente cabeceo(recuerdo un gol de cabeza desde fuera del area), su entrega y que jugo en millos hasta los 37, 38 y corrio y jugo y se entrego siempre por la camiseta del mas grande....GRANDE ARNOLDO SIEMPRE EN MI CORAZON!!!!!!!!!!!!!!!!!!!