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Encuesta: Futuro

Alejandro Brand
Fecha de nacimiento: Desconocida
Lugar de origen: Medellín, Colombia
En Millonarios: 1969-1978, 1981-1982
Campeón: 1972, 1978
Posición: Mediocampista
¿Por qué es una leyenda? Durante una década fue el bastión del mediocampo albiazul, logrando una tripleta demoledora junto con Jaime Morón y Willington Ortiz. Con éste último comparte el honor de ser uno de los mejores de todos los tiempos, de haber logrado las estrellas de 1972 y 1978, y de vestir los colores de la selección nacional en muchas oportunidades. Pero también es análogo con el tumaqueño en la injusticia de no haber trascendido nunca al fútbol internacional. Una lesión acabó con su promisoria carrera.
Para nadie es un secreto que quienes mueren jóvenes, o quienes ven truncado su camino, tienen más posibilidades de ser una leyenda que aquéllos que mueren de viejos durante una plácida noche. El actor James Dean no sería el mito que es hoy si no hubiera muerto a los 24 años en un accidente automovilístico; Jorge Eliécer Gaitán no sería, aún hoy, motivo de lamento y esperanza frustrada para todo un pueblo; Bobby Fisher, probablemente, no sería el ajedrecista más admirado de todos los tiempos si no hubiera decidido desaparecer justo en la cúspide de su carrera. Y ejemplos sobran.
El caso de Alejandro Brand, el adalid del mediocampo albiazul en los años 70, y considerado como uno de los mejores jugadores colombianos de la historia, es similar. Una lesión lo obligó a retirarse de las canchas cuando todavía tenía muchos años para dar al fútbol.
Pero Brand tiene una ventaja sobre los personajes mencionados: quienes tuvieron el honor de verlo podrían decir, aún a riesgo de la herejía, que James Dean tenía más probabilidades de ser mal actor, Gaitán de haber sido un pésimo presidente y Fisher de haber perdido su título mundial de ajedrez, que Alejandro Brand de haber fracasado con los colores azul y blanco o de haber defraudado a su fanaticada.
Un domingo de 1969, en un partido normal del calendario, contra el Atlético Bucaramanga, El Campín vería por primera vez al talentoso volante. El estadio estaba colmado, hasta la última silla, como si se tratase de una final, o como si se esperara el estrene de uno de los mejores jugadores de todos los tiempos.
Y era cierto: ese día debutaba, junto al joven volante, el mejor arquero suramericano de la historia, el argentino Amadeo Carrizo. Así que el semidesconocido Alejandro Brand, un muchachito recién desempacado en un equipo con una vertiginosa lista de enormes estrellas, no había generado ninguna clase de interés en el público.Pero sí que había causado atracción en los directivos albiazules poco antes.
Jugando para el Medellín, en un partido de reservas frente a Millonarios, se gestó el inicio de una meteórica carrera: al término del partido fue contactado y contratado por el cuadro embajador, días después tuvo debutó con el uniforme albiazul y ese mismo mes llegó a la selección Colombia de mayores.
Ese año, el novato Brand fue calificado como el mejor jugador del fútbol colombiano, reconocimiento que volvió a conseguir en 1972. Jugó en la selección nacional durante casi diez años y participó en las eliminatorias mundialistas de México 70, Alemania 74 y Argentina 78.
Así como los años 60 nos muestran a Maravilla Gamboa como la gran figura de Millonarios y del fútbol colombiano, los 70, sin duda alguna, tienen a Alejandro Brand, junto a Willington Ortiz, entre sus grandes exponentes. Ambos conformaron la dupleta más prolífica, creativa y poderosa de su tiempo, y lideraron las campañas de las estrellas 10 y 11, así como de varios subcampeonatos.
Brand tenía una increíble visión del campo de juego, era hábil con el balón y era un maestro de los pases. Pero además de su virtuosismo, sin ser delantero, era un goleador de verdad. En la campaña de la décima estrella fue el máximo anotador del club, por delante de grandes como Jaime Morón, Apolinar Paniagua y el debutante Willington Ortiz. En total, anotó 91 goles oficiales con su único club, que lo ubican en el sitial de los cinco máximos goleadores de la historia embajadora, por delante del propio Willington, de Alfredo Di Stéfano y de Miguel Ángel Converti, entre muchos otros.
Las estadísticas, el palmarés y su carrera habrían sido aún más impresionantes de no ser por la lesión que lo obligó a dejar el fútbol como jugador activo. Pero Brand nunca fue un conformista y jamás abandonó el deporte que lo hizo grande. Poco antes de su retiro, fue uno de los pioneros en intentar armar un sindicato que protegiera los intereses de los futbolistas; se graduó como economista de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, en tiempos en los que muchos futbolistas a duras penas sabían escribir; montó una escuela de fútbol que es reconocida como una de las más serias del fútbol bogotano, y lo mejor, se consolidó como un hincha y un bogotano mas.
Hoy por hoy, es un estudioso del fútbol, que comparte lo que sabe con los niños y jóvenes de su escuela, o con los lectores de sus libros y sus columnas de prensa. Y sobre los personajes que son ejemplo de carreras truncadas, Alejandro Brand podría tener otra ventaja: en algún momento futuro podría, de alguna manera, acercarse al club que lo hizo grande y continuar, ya no con pantalones cortos, la historia que, por azares del fútbol, quedó inconclusa.








